Aproximaciones al reggaeton en Cuba

Por:  Seydel, Ducosquel Díaz.
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A la mención de la palabra reggaeton las reacciones que se reciben son disímiles. Este género musical ha sido satanizado en múltiples ocasiones y alabado en algunos escenarios; pero nunca ignorado, pues supone un fenómeno tanto musical como social que despierta pasiones por doquier. El caso de Cuba difiere de los típicos casos del reggaeton en el resto de Latinoamérica. En la Isla este ritmo se fusionó con la timba y la salsa, por lo que se han unido los nombres para dar paso al cubatón como subgénero.
La internacionalización del reggaeton ha llevado a que se centre la visión en la idea de mujer que muestran muchas de sus letras. Mientras el hombre es presentado como el proveedor, la mujer es vista también en su rol más tradicional, como objeto sexual y reproductivo. El tema de la cosificación de la mujer no es nuevo, ni exclusivo del reggaeton, pero mientras en otros géneros musicales es necesaria una interpretación más a fondo para encontrar estos aspectos, aquí se hace obvio desde la primera mirada.
Pero quizás, esta mirada fija en la mujer no permite que se vea la otra cara de la moneda. El hombre según el reggaeton, y más específicamente según el cubatón, recuerda a la teoría de Nietzsche del Übermensch dominante. Una persona que ha logrado “autosuperarse” para llegar a un estado de apatía que no le permite preocuparse por los problemas sociales que le rodean. El superhombre reggaetonero es, sobre todo, individualista, con una visión narcisista de sí mismo que lo hace sentirse merecedor de todo, mientras que el resto del mundo debe rendirle pleitesía, pues él se encuentra en el más alto estrato social.
Para aquellos que consumen este tipo de música, los discursos que la satanizan son exagerados y mal intencionados. La juventud reggaetonera cubana encuentra absurdo conceptualizar o analizar las letras de dichas canciones. La principal defensa de este género es que no solo habla sobre estos temas o de esta forma, pues hay una tradición musical cubana que siempre ha tratado temas sexuales de forma más o menos disimulada. En este sentido, el rechazo al reggaeton es considerado elitista, superficial, moralista y exclusivo, proveniente de personas que desconocen la realidad de la población cubana.
Las cualidades del reggaeton son un poco más difíciles de destacar que sus aspectos negativos, pero negar que las tiene sería idealista. Este fenómeno ha logrado que se cambie la visión del músico, pues ahora son más autodidactas. El hecho de no ser una música aceptada y aprobada en a quienes la hacen, a buscar nuevos espacios para la elaboración y comercialización del producto. Además, al ser utilizada y extraída de los sectores pobres de la sociedad, es posible analizar su situación social desde aquello que crean, funcionando el reggaeton como una especie de espejo social.
La Cuba posmoderna se enfrenta a las metamorfosis sociales de la época. Pero esto debe ser tratado con cuidado pues dentro de las características posmodernas son sustituidos los parámetros educadores por otros más novedosos, es decir, la industria del entretenimiento sustituye algunos factores educativos que eran adquiridos en la escuela, haciéndose entonces vital el análisis de cómo se educa a los niños y quién lo hace.
Encontramos también en el discurso del reggaeton que, como impulso posmoderno, reacciona ante lo escatológico de la persona, es decir, se deja de lado la razón, los primeros principios y fines últimos del hombre frente a la fatalidad de la finitud humana. Pero, ¿es bueno o malo escuchar reggaeton? Esta pregunta tiene un basamento moral. La constitución de lo moral lleva a preguntarse por los axiomas que determinan la acción. Según Aristóteles, toda acción que lleve a que el hombre realice la plenitud de su naturaleza es buena, pues lo hace feliz. A priori, se puede decir que el reggaeton hace feliz a la persona, pero ¿es esta una felicidad intrínseca o solo superficial? Asimismo, no puede verse la moralidad de un acto desde su utilidad o conveniencia.
El hecho de que el reggaeton no se mantenga neutral en la sociedad habla de la ne cesidad existencial que tiene la persona de defender la esencia de su ser mismo ante el intento externo de rebajarla a la condición de objeto. Esto explica el por qué este tipo de música no se queda en un plano subjetivo, siendo vista solo como agradable o desagradable.